Sobre la Declaración de Oviedo

En el marco del 40 Congreso Nacional de la Academia Española de Dermatología y Venereología, que ha tenido lugar en Oviedo, los especialistas presentes han querido mostrar su unión «Por una Piel sin Psoriasis», según leo en la prensa.

«En el caso de la psoriasis las lesiones en la piel son las que marcan al paciente, lo hacen diferente de los demás, son el centro de muchas miradas y contribuyen a su estigmatización», ha señalado tanto el presidente como el vicepresidente de la AEDV, los doctores José Carlos Moreno y Miquel Ribera, respectivamente.

Eso es más que evidente y sólo hay una manera de que los afectados salgamos de este círculo infernal: pedir ayuda a los que están cerca de nosotros, apretar los dientes y salir con la manga más corta que tengamos a la calle y explicar con buen tono a quien nos mire. Después de la quinta vez, lo veremos como lo más normal y, lo que es mejor, también los demás lo verán así. Funciona.

«La persona con psoriasis no tiene ninguna responsabilidad sobre la aparición de su enfermedad» y, por ello, no se debe hacerles sentir culpables. «La psoriasis es una enfermedad muy frecuente y cualquier persona puede padecerla. Las personas con psoriasis necesitan la aceptación del entorno para su mejoría», reza el comunicado. Los señores dermatólogos rozan la obviedad. Por supiesto que no tenemos ninguna responsabilidad, como ningún enfermo la tiene de su dolencia, si descartamos a los fumadores. Eso sí, somos nosotros mismos los que tenemos que expulsar de la cabeza el sentimiento de castigo divino que, muchas veces, no meten en la cabeza nuestros cercanos.

«Padecer psoriasis no es sinónimo de incapacidad para desarrollar una vida normal», puesto que tienen la «misma capacidad» que el resto para ejercer una profesión y deben tener las «mismas oportunidades profesionales» que las personas no afectadas de psoriasis. Y ahí tenemos que ser implacables desde todos los aspectos. Cualquier atisbo de que algo así está ocurriendo debe hacernos levantar a todos como un resorte.
«Una sociedad mejor informada, pierde los miedos y reacciona de una forma más solidaria con las personas enfermas». «Los medios de comunicación pueden y deben ayudar a la erradicación del estigma asociado a la psoriasis», añade. Claro que sí, los medios están para eso. Pero no matemos al mensajero, como ocurre en muchas ocasiones, y seamos conscientes de que los profesionales de la Medicina, las asociaciones y los propios afectados debemos poner los medios para llegar a unos medios de comunicación que viven en la escasez de medios y con la presión de múltiples fuentes.

«Los pacientes deben tener la oportunidad de opinar sobre sus tratamientos. Las decisiones sobre una intervención sanitaria deben estar guiadas por el juicio médico, basado en el mejor conocimiento científico disponible, pero atendiendo siempre que sea posible las preferencias expresadas por el paciente correctamente informado»
, explica el texto. Es obvio que éste es uno de los grandes papeles de Acción Psoriasis. Tenemos que crear afectados críticos, que valoren el conocimiento y la capacidad de avanzar.

Antonio Manfredi
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2 thoughts on “Sobre la Declaración de Oviedo

  1. Importantes puntos los que recoge esta declaración. Alguno resulta obvio, como el de que los que sufrimos psoriasis no tenemos la culpa de ello, pero no por obvio es menos cierto. Los que vivimos con esta enfermedad tendemos a autoinculparnos, buscando la fuente de nuestros males en nuestro comportamiento, buscando el origen, lo que dio lugar a esta pesadilla. Pero es cierto que mucha gente aun sigue pensando que la psoriasis es solo un problema estético, que solo afecta a nuestra piel y no ve más allá, no sabe las consecuencias que tiene para nuestra salud en general, la pérdida de autoestima, la ansiedad que provoca. Por eso nuestra tarea desde Acción Psoriasis resulta tan importante. Cuando conseguimos que una persona ajena a este mundo quede sensibilizada a nuestro dolor, hemos ganado una pequeña batalla. Y aún más cuando esa persona pertenece a nuestra comunidad de dolientes. El otro día una chica me contó que no iba nunca a la playa por miedo a enseñar sus piernas llenas de placas. Pero que al ver el video donde aparezco en bañador con un pareo le habia dado la solución. Se había comprado uno igual y pensaba disfrutar este verano de largos paseos por la playa con su familia. Esa noche dormí a pata suelta, con una sonrisa en los labios, disfrutando del enorme placer que proporciona el trabajo bien hecho.

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