Durmiendo a la Bestia Roja

Hace medio año, la psoriasis estaba en tal punto de agravio que muchas de las placas sangraban, estaban extendidas por todas y cada una de las partes de mi cuerpo, incluso, en zonas inimaginables; hasta que me dije, “ya basta, necesito ayuda, pero esta vez, ayuda real”; nada de “mi cuñada dice que…”, “el vecino usó este bote y…” ya que esa clase de “ayudas” me ayudaron a arruinar el órgano más extenso de mi organismo.

Tras ir al dermatólogo, un médico de los de verdad, de los que se sacan la licencia en una universidad, y no en el supermercado de la esquina, me recetó varios productos tópicos junto con medicamentos via oral. Muchas pruebas. Muchos análisis. Muchas esperas al ser de la Seguridad Social… Pero, tras medio año, el resultado ya se empieza a ver. Ahora mantener a la bestia roja dormida, costará mucho menos esfuerzo. Por fin.

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